Comenzamos la semana con la dulzura de Rubén, de Panaderías y Pastelerías Zulay. Sus gestos hablan por sí solos y reflejan la grandeza de un corazón siempre dispuesto a compartir, como el buen pan.

Seguimos acariciando el cielo junto a Rosibel, porque las estrellas ahora, tienen mucho que contarnos.
Visitamos el parque de bomberos del Aeropuerto de La Palma. Allí nos esperaba Vicent, con quien disfrutamos de una tarde llena de sonrisas, y momentos bonitos.

Y, entre cada actividad, seguimos recordando a nuestra presi Ana. Con ella en nuestro pensamiento, preparamos y participamos en una celebración profundamente emotiva donde dimos gracias a Dios por su vida compartida.
Poco a poco, aprenderemos a vivir con su ausencia arropados por el cariño de quienes nos quieren y nos conocen de verdad.



Gracias a ese amor, las sonrisas vuelven poco a poco a nuestros rostros, y los recuerdos aunque duelen, también acarician el alma.














